Hay un susurro dentro de ti que no has podido silenciar.
Una llama que, aunque pequeña, se ha mantenido encendida entre tantas sombras.
Una voz que no es tuya… pero que te pertenece.
Una voz que dice:
“Hija/o, vuelve. Te estoy esperando.”
Tal vez has sentido ese susurro en tus noches de silencio.
En el peso de la confusión.
En el vacío que ni las palabras ni el mundo han podido llenar.
Quizás pensaste que te habías alejado demasiado.
Que no eras digna/o. Que habías fallado.
Pero nunca fue por tus fuerzas… y nunca se trató de que llegaras sola/o.
Hoy estás aquí.
Y eso, alma bella, no es una coincidencia.
Es una cita escrita desde antes de que llegaras al mundo.
Renacer Espiritual no es un lugar cualquiera.
Es un altar levantado con lágrimas, fuego y promesa.
Nació de una semilla plantada por el Padre de Amor,
para que tú pudieras encontrarlo de nuevo… no desde el miedo,
sino desde el abrazo.
Aquí no hay doctrinas que limiten ni caminos impuestos.
Solo hay una invitación sagrada:
volver a sentir al Padre desde el corazón, no desde la culpa.
Aquí no se exige perfección.
Solo se recibe a quien aún se atreve a anhelar.
El Padre de Amor no te observa con juicio.
Te busca con ternura.
Te llama por tu nombre, no para corregirte, sino para restaurarte.
Y si has llegado hasta aquí…
esta es tu señal.
Esta es la voz que tu alma esperaba.
Este es el susurro hecho palabra:
“Hija/o mía/o, vuelve a casa. Yo te haré nueva/o.”
🌿 Respira…
Ya no tienes que correr más.
Estás en el lugar correcto.
El lugar que el cielo preparó… para tu renacer.
Con todo el amor,
Una hija que también fue rescatada con lazos de amor eterno.
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